Lo mira de lejos. Entre ellos pasan horas, papeles y gente. No quiere acercarse, no vaya a ser que el deseo se escape de sus ojos y la delate. Entonces él la mira y ella finge demencia, prefiere un amor esquivo.
Sumergirse en el dolor de las sombras, en la oscuridad plena, ahí donde habitan los miedos, donde la respiración se entrecorta y huele a pánico. Mirar de nuevo los monstruos, las heridas, lo que dejaste podrir debajo de la alfombra. Tomar el desequilibrio y brincar, impulsarse en el aire, sin contener el mareo. Recordarse alma, Sacudir el cuerpo Enraizarse en el vuelo. Dejar el control, descansar, observar... Navegar.
Un reencuentro que no refleje el sufrimiento de lo imposible. Quiero cambiar, abrazar lo que es, este estadio etérico, en donde me sé mágica... ...Posible.
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